Nuestra querida escuela inundada!!!

miércoles, 8 de junio de 2011

Querida Señora Tierra...

Tengo muchas cosas que decirte, y la primera será PERDON. Perdón en nombre de todos los humanos torpes y muy tontos que te maltratan, que tiran basura, matan ballenas, los que son dueños de compañías multimillonarias que contaminan multimillonariamente mucho, los que talan arbolitos como si crecieran en un mes, los que desperdician papel como si creciera en los árboles :P, los que fuman, quienes avientan botellas al mar, los que trafican aves exóticas... y todos esos tarugos a quienes probablemente tú ya conoces. Perdónanos a todos; a ellos por sus acciones y a quienes no somos iguales, por no darles un sape a tiempo. Yo te prometo, si me das chance de traer a mis chamacos al mundo, que los educaré para evitar barbaridades en el futuro. Aunque si decides mandarnos a todos a volar pues ni modo, lo aceptaré y aguantaré vara, al fin, estás en todo tu derecho.
Debes saber una cosa: ¡Yo te quiero! Y si estuviera en mis manos a una magnitud tan grande como para sacarles el cerebro a todos y ponerles uno pensante para que te amaran y cuidara, creeme, lo haría.
Yo sé que tú eres muy sabia y harás lo necesario para recuperarte. Quiero que sepas que te apoyo, pues estoy segura que cuando eso pase te apiadarás de nosotros quienes te amamos.

Con cariño

Rosita Payán.

martes, 7 de junio de 2011

El peor mecánico :S


El peor mecánico del mundo por desgracia es mi suegro, es el más malo porque pone el aceite donde va el agua y viceversa, nunca le ponen las tuercas a las llantas para que sucedan accidentes más frecuentes. En todos los lugares donde hay tornillos él los quita para que se desarmen los coches y así tener trabajo. Cuando se trataba de camiones realizaba algún truco para que la carga se saliera de su camino y creará el mejor y más grande accidente del mundo.


Cuando alguna persona iba con otro mecánico se enfurecía tanto que destruirá el coche de esa persona y además tomaba sus pinzas, su desarmador, su llave o cualquier otra herramienta que encontrará en su camino para ir a golpear al mecánico, por eso ninguna persona del mundo quería dedicarse a ser mecánico puesto que nadie quería tratar ningún asunto con el mecánico ni enfrentarse a él, porque los que se le enfrentaban salían con tremendos insultos, cachetadas y lo más fuerte con muchos moretones; porque el peor mecánico del mundo sólo quería clientes para él.
 
El peor mecánico era odiado por todo el mundo, así toda la gente se puso de acuerdo un día para intentar cambiar al peor mecánico; realizaron un plan para que nadie le llevará su coche al mecánico, otros muchos individuos se hicieron pasar por mecánicos, así el peor mecánico no podría tratarlos mal ni hacerles algunas destrucción en su coche. Así el peor mecánico comprendido que todos necesitan de todos, desde ese día fue el peor mejor mecánico de todo el mundo.

Emmanuel Ayala

Un amor inolvidable ♥

Ella va en un autobús, en el primer asiento. Bien sentada, pensando quien sabe que cosa, distraída, las manos sobre la falda. Se detiene  el autobús como otras veces en el trayecto, pero., esta vez, sube un hombre con aspecto agitado y movimientos rápidos. Él estaba vestido de forma elegante, aparentaba ser joven. Éste se sentó al lado de la chica. En el trayecto el hombre parecía estar nervioso, pues volteaba para todos lados. La chica se dio cuenta de eso, así que curiosa le pregunto que le ocurría. Él le contestó  que lo estaban persiguiendo unas personas malas. La chica le dijo que podía confiar en ella y contarle que le ocurría.

El hombre le comenzó a platicar que él había elaborado un sistema de cómputo. Él cual valía muchos millones de dólares. Y que algunos empresarios poderosos querían comprárselo para usarlo a su beneficio. Él no aceptó pues lo que deseaba era venderlo al gobierno y hacer las cosas derechas. Al negarles la venta del sistema, los empresarios se enojaron. Por tal motivo contrataron unos ladrones para que le robaran el proyecto.

Él joven temía por su vida, por eso decidió abordar el camión. Él no sabía a donde ir pues lo estarían siguiendo si iba con algún familiar. Fue entonces que a chica le ofreció quedarse en su casa un tiempo. Pues se dio cuenta que él joven decía la verdad, acerca de lo acontecido. Él no quería aceptar, puesto que al hacer eso la chica estaría en problemas. Ella aseguro que no le temía a nada y que aceptara lo que le ofrecía. Él joven aceptó.

Al llegar a la casa de la muchacha, ella le mostró donde podría dormir. El joven le pidió que aceptara que él pagara los gastos de la casa. Que solo con esa condición se quedaría. Ella no muy convencida acepto. Los dos se sentaron en la sala y comenzaron a charlar sobre sus vidas. Así se les fue la tarde y se hizo noche. Ambos se dieron cuenta que tenían muchas cosas en común. El gusto por la música clásica y el amor por la lectura era lo que mas los identificaba.

Pasada una semana, los dos decidieron comenzar una relación de noviazgo. Así pasó un mes lleno de amor para los dos. En una ocasión salieron al cine y cuando iban de regreso a la casa pasó lo inesperado. Un hombre encapuchado, con facha de ladrón los intercepto y mató al muchacho. El ladrón corrió  huyendo, dejando a la chica desconsolada y triste.

Pasaron las semanas y la chica no lograba animarse, pues él joven había sido el amor de su vida. Así transcurrió el tiempo. A los dos años de lo ocurrido ella se encontró con el ladrón y le pidió que la matara. Pues su vida no había sido igual sin el joven. A cada segundo lo recordaba. Prefería terminar con su vida que seguir viviendo sin él.         



Querida tierra:

La mayoría de las personas nunca nos molestamos en pensar en ti. En todo el daño que te hacemos. En cómo te enfermamos y no intentamos ni un poquito en sanarte. Creo que tú ya notaste cómo te hemos olvidado. Y todo lo que está sucediendo eres tu gritando ¡Mírenme, aquí estoy, y me lastiman!. Y eso hasta nos molesta. Pero no has hecho más que ayudarnos. Llenarnos de amor, cobijarnos entre tus verdes manos. Mojarnos con tu suave brisa e impregnarnos con tu rojo aroma.

¿Y nosotros que hemos hecho por ti? Cortar tus arbolitos que nos sirven de pulmones. Matar tus animales que nos sirven de alimento. Acabarnos tu agua que nos quita la sed. Llenar de basura el lugar que es nuestra casa. Nos hemos acabado hasta la capa que nos cubre del fuerte sol, y ahora nos derretimos, poco a poco.

No veo que más nos queda por destruir. Pero si veo todo lo que podemos reparar, juntos. Lo ideal sería no tener que reparar nada, sino haberlo cuidado desde un principio. Por eso yo te prometo que aprenderé a reparar los daños que te hemos hecho. Para que los alumnitos que pongan en mis manos aprendan a cuidar de ti.

Solo aguanta un poquito más ¿sí?, solo un poco más. Estoy segura que mis compañeritos y yo pondremos un costalote de arena en tu recuperación. Queremos que nos dures muuuuuucho tiempo más. Para nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos, y los hijos de los hijos de nuestros hijos. Y para millones y millones de generaciones más.

¡¡Si las paredes hablaran!!

Ella  va  en  el  metro,  en  el  primer  asiento.  Bien  sentada,  pensando  quien sabe  qué  cosa,  distraída,  las  manos  sobre  la  falda. Se  detiene  el  metro  como  otras  veces  en  el  trayecto, pero… esta  vez,  sube  un  hombre  con  aspecto  agitado  y  movimientos  rápidos. Se  le  había  hecho  tarde  para  el próximo  asalto, sí,  era un vil ladrón.
El  hombre  tenía  un aspecto  agradable  iba  bien   vestido; con  su traje negro y muy  bien  planchado,  una  camisa  azul adornada  con  su  corbata  a cuadros,  de  inmediato  capto  la  atención  de  aquella  mujer,  trayendo  con ello un  profundo  suspiro.
Se  sentó  a  un   lado  de  ella, dando  el  olor  a  una  fragancia  muy  costosa,  sus  manos  parecían  muy  tersas, ella  imaginaba  que tocaban  cada  parte  de  su cuerpo  y  los  labios  carnosos  y  de  un  color  cereza  tocaban  sus  mejillas,  su  cabello  parecía  perfecto, como  si  un  cepillo  de seda  hubiese  pasado  por él. La  piel  de  aquel  hombre  tenía  un  aspecto  tan  suave,  como  si  fuera  de un  bebé  recién  nacido.
Ya  cuando  se  aproximaba  la  estación  donde  se  bajaría  la  mujer,  decidió hablarle,  cautivando  al  hombre  por  completo.  Llegada  la  estación,  bajaron los  dos;  dirigiéndose  a un  hotel  de  paso  para  rentar  una  habitación,  aquel seria  su  testigo  de  amor,  esas  cuatro  paredes  que  rodeaban  una  cama,  la cual  fue  testigo  de  las  noches  de  pasión  que  hay  ocurrieron.  Fue  tanta  la locura  de  aquellos  dos  extraños,  que  hasta  el  ladrón  olvido  el  salto  de  ese día.
Así  cada  noche  se  encontraban  en  el  mismo  hotel  y  en  la  misma habitación,  donde  el  invierno  se  había  primavera  y  la  noche  se  hacia  el paraíso  eterno.
Días  después  el  hombre  le  conto  su  secreto, la  mujer  se  dio  por  enterada que  él  era  un  vil  ladrón,  y  su  especialidad  era  asaltar  bancos;  así  fue  como  se  dio   por  muerta  la  pasión  de  aquella  noche.  Al  día  siguiente,  su foto  aparecía  en  todos  los  noticieros,  donde  se  decía:  “se  busca  ladrón  de bancos”.
El  hombre  tuvo  que  Salir  huyendo  del  país,  dejando  a  la  mujer  sola  y  sin una  explicación.  Dos  años  después  la  muchacha  se  encontró  con  el  ladrón y  le  pidió  que  la  matara,  ya  que  desde  aquel  entonces  ella  quedo perdidamente  enamorada  de  él,  y  nunca  lo  había  podido  olvidar,  causando su  peor  sufrimiento.
Pensó  que  sería  mejor  si  él  la  matara,  y  así  terminar  con  su  martirio,  el hombre  con  lágrimas  en  sus  ojos  respondió:  -- no  mi  amor  yo  sería  incapaz  de  hacer  eso--.  Acordaron  verse  todos  los  fines  de  semana  en  aquella habitación,  la  cual  fue  testigo  de  aquel  nuevo  amor.  Así  fue  por  un  largo año,  ya  que  decidieron  casarse  y  formar  una  linda  familia.

Ivonne Rivas                                                                                                                               

Charles Chaplin "El inmigrante"

Mi nombre es Charlot, y recuerdo muy bien el día que llegué a América, la tierra de la libertad. Llegué en un barco, que venía desde Europa. Las olas hacían que la nave se moviera mucho y por consiguiente todos nos estábamos cayendo o balanceando(a los demás pasajeros les dieron tantas nauseas que se pusieron a  vomitar). En la nave había mujeres guapas, varios hombres y uno que otro de esos musculosos a los que era mejor no molestar.  

A la hora de comida, la mayoría de los pasajeros estábamos en el comedor, y como el barco se seguía moviendo, el plato se nos escapaba de las manos para caer en las de otro pasajero que continuaba comiendo del mismo utensilio de cocina. Yo quede satisfecho rápidamente y pensé en salir un rato, pero antes de eso me topé con una chica muy guapa a la que le eche una mirada provocativa, le di un cordial saludo y después salí de la cocina para ver un rato el mar. Ya estando afuera me dispuse a jugar cartas con algunos pasajeros, los cuales perdieron ante mi gran táctica, aunque también, al perder, un grandulón con el que estaba jugando se enojó y se fue furioso. Poco después volvió con más dinero (que había robado a la chica guapa que yo había visto anteriormente) y decidimos jugar otra ronda. El grandulón traía un arma en las manos y para evitar que algo malo pasara se la cambie por algo de dinero al muy tonto, pues gane nuevamente y ahora para evitar ser golpeado por él lo apunte con el arma y me aleje de ahí.

Después volví a ver a aquella chica bonita que ya había saludado, pero ahora estaba triste y me explicó que le habían robado el dinero a su mamá y que no sabía qué hacer. En ese momento me gano la tristeza y decidí darle el dinero que había ganado en las cartas para que se pusiera feliz, solo que un policía me vio y pensó que en lugar de darle dinero, se lo estaba robando y me detuvo, más después de una charla con la muchacha todo quedo aclarado.

Cuando por fin llegamos a América. A la ciudad de Nueva York. Varios policías nos detuvieron en el barco para etiquetarnos y darnos un pase de entrada al país, con un acto de discriminación. Llegue a la “tierra de la libertad” sin un sólo centavo y con mucha hambre. Me paré junto a un restaurante y recuerdo que para mi sorpresa me encontré una moneda en el suelo y la recogí, decidido a entrar al lugar a  comer (sólo que en ese momento no me di cuenta de que la moneda se me había salido por la bolsa del pantalón). Entre y me senté en una silla, junto a una mesa y el mesero que me atendió (que por cierto, era un grandulón) me indicó que me quitara el sombrero y así lo hice, aunque me cayó un poco mal, por prepotente y enojón. Dentro del mismo restaurante encontré una vieja amiga, la invite a sentarse conmigo y a comer, porque ella no tenía dinero (yo tampoco, sólo que todavía aun no caía en la cuenta). Ambos, mi amiga y yo, vimos como golpeaban a un cliente del restaurante porque le faltaron algunos centavos para completar a pagar su cuenta, es entonces cuando decidí revisar que mi moneda estuviera en mi bolsillo. Para mi sorpresa, la moneda no estaba, y descubrí que se había salido por un agujero en mi pantalón. Los nervios y el miedo se me subieron a la cabeza, pues, ya no tenía para pagar, y seguramente me iba a pasar lo mismo que al pobre hombre que habían sacado a patadas. Para mi buena suerte, al mesero se le cayó una moneda que recogí muy despistadamente, aunque resulto der de plástico e inservible. Seguía con mi problema. En ese momento un artista llegó de repente a hablarnos de sus trabajos y se sentó con mi amiga y conmigo, y cuando arribó el mesero con la cuenta, el artista se dispuso a pagarla por cortesía, anqué yo para disimular le decía que así estaba bien, que yo la iba a pagar (aunque en el fondo si quería que la pagara el artista, pues no traía un solo centavo). Al final el artista pagó sólo su cuenta, y le dejo propina al mesero, la cual yo utilicé inteligentemente para pagar mi cuenta. Ese día me salve de un gran problema gracias a esa propina. En general ese día comí gratis, el artista me ofreció trabajo y me dio un par de dólares por adelantado y mi vieja amiga se convirtió en mi novia. ¿Qué suertudo no?

Julio César Chávez Pérez

Una triste historia :(

  Su nombre era Margarita. Una mujer muy bella. Alta, de complexión mediana, cabello ondulado, tez blanca. Con unos hermosos ojos de color miel, grandes y expresivos. Vivía en la comunidad de Turuachi. Con sus padres, dos hermanas más pequeñas y su hijo de 7 años, Ángel. En este lugar había escazas oportunidades de trabajo y por consiguiente, no había escuelas. Así que ella laboraba en la cabecera municipal, Baborigame. En donde fungía como bibliotecaria. Y su niño iba a la escuela del mismo lugar.

  Diariamente debían viajar durante dos horas para llegar a su destino. Y de manera evidente el mismo tiempo para regresar hasta con sus padres.

  En Baborigame, tanto ella como Angelito tenían muchos amigos. Con frecuencia los niños de primaria asistían a la biblioteca para leer. Los de preescolar para que Margarita les leyera cuentos. En general le tenían un gran afecto y respeto.

  Todos los días la invitaban a comer junto con su hijo en casas distintas. Pues pasaban la mayor parte de la jornada fuera de la suya.  Y en cada una son eran recibidos. Muchas veces había quienes se ofrecieran en llevarla hasta su comunidad. Para así no batallara en su camino o sufriera uno de tantos asaltos que había.

  Siendo un día viernes, no había quién pudiera llevarla, pues eran las fiestas patronales del pueblo. Margarita no quería molestar, así que decidió tomar el camión.

  Angelito se fue a uno de los asientos de atrás con un amiguito que se encontró al subir. Ella iba en tranvía, en el primer asiento. Bien sentada, pensando quién sabe qué cosa, distraída, las manos sobre la falda. Se detiene el camión como otras veces en el trayecto, pero esta vez sube un hombre con aspecto agitado y movimientos rápidos.

  Esto llamó la atención de Margarita, se quedó observándolo. Se percató del momento en que sacó un arma. Ella se alarmó y comenzó a gritar. El conductor frenó al instante. Provocando la caída del ladrón y un disparo hacia el frente. De inmediato Margarita volteó a ver a su hijo. Cuando él estaba en el pasillo cayendo lentamente. Corrió hacia él, el resto de los pasajeros se sobresaltaron por lo sucedido. El ladrón de igual manera se asustó, pues eso no estaba entre sus planes. Así que aprovechó el caos y escapó.

  Angelito estaba gravemente herido, la bala entró en su pecho. El conductor ordenó bajaran todos del camión para que el niño tuviera más oxígeno. Margarita con gritos desconsolados y lágrimas en los ojos, pedía a su hijo no se fuera de su lado. Él le tomó la mano y le dijo que la quería, que nunca se olvidara de él. En esos momentos su agonía era evidente y bastaron sólo unos segundos para que su óbito llegara.

  Esto causó una gran depresión a Margarita por varios meses. No volvió a ir a Baborigame y por obvias razones, renunció a su trabajo. Los tantos recuerdos de su hijo en esos lugares la asechaban. Ella junto con sus padres y hermanas se fueron de Turuachi a buscar una nueva vida.

  Llegaron a una localidad más grande con grandes oportunidades de trabajo. Ahí vivía gran parte de la familia de su padre, así que les fue fácil el adaptarse al lugar.

  Dos años después, Margarita se encontró con el ladrón y le pidió que la matara. Él se quedó atónito de volver a ver a la madre de aquel niño que manos había asesinado. Sin saber que responder ni hacer, se arrodilló y le pidió perdón. También sufría por ello, la consciencia lo atormentaba y no sabía qué hacer.

  Ella se quitó, y le manifestó todo su odio hacia él.  Pero se dio cuenta de que eso no le devolvería a su hijo.  Asumió que había sido un accidente más sin embargo le pidió jamás volver a verlo. Pues esto le causaría un mayor dolor. El hombre le prometió alejarse y le aseguró que nunca más se volvería a cruzar en su camino.